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Política

Castilla y León flexibiliza ecorregímenes agrícolas ante plaga de topillos

La administración regional de Castilla y León ajusta las normativas de la PAC para la campaña 2026/2027, buscando mitigar los daños causados por la plaga de topillos.

Redacción La Antena
Foto: moncloa.com

La administración de Castilla y León ha anunciado este jueves primero de octubre de 2026 una flexibilización en los requisitos de los ecorregímenes de la Política Agrícola Común (PAC). Esta medida, que entrará en vigor para la campaña 2026/2027, responde a la necesidad urgente de controlar la proliferación del topillo campesino, una plaga que ha afectado severamente los cultivos en diversos municipios de la entidad federativa.

El ajuste normativo permitirá que los productores agrícolas implementen labores de control en sus tierras sin arriesgar las ayudas económicas asociadas a las prácticas sostenibles. Según informaron las autoridades locales, la decisión busca equilibrar la conservación ambiental con la viabilidad económica de las explotaciones agrarias, ante la creciente presión que la plaga ejerce sobre los rendimientos de las cosechas en los últimos meses.

Los cambios se centran específicamente en la gestión de las cubiertas vegetales y la labranza, permitiendo intervenciones que anteriormente estaban restringidas por los compromisos de sostenibilidad. Esta modificación busca otorgar mayor margen de maniobra a los agricultores, quienes han reportado una alta incidencia de roedores que dañan las raíces y tallos de los cultivos básicos en las zonas rurales más afectadas.

Representantes del sector agropecuario han recibido con cautela la propuesta, señalando que la flexibilidad es necesaria para evitar pérdidas totales en sus producciones. Las autoridades regionales han enfatizado que la medida es excepcional y temporal, diseñada exclusivamente para mitigar el impacto biológico de esta plaga durante el ciclo productivo que comienza este otoño.

La implementación de estos ajustes será supervisada por los servicios técnicos regionales para asegurar que, pese a la flexibilización, se mantengan los estándares mínimos de cuidado del suelo. Se espera que este cambio logre reducir la población de topillos antes de que las condiciones climáticas del invierno faciliten una mayor expansión del roedor por las tierras de cultivo.

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