València suspende licencias en patios de manzana para frenar minipisos turísticos
El gobierno municipal de València congela durante dos años las obras y actividades en patios interiores para contener la proliferación de alojamientos turísticos irregulares.

El gobierno municipal de València ha anunciado una medida drástica para frenar la proliferación de minipisos turísticos: la suspensión total de nuevas licencias de obra y actividades comerciales en los patios de manzana durante los próximos dos años. La resolución busca detener la conversión de espacios interiores y áreas comunes en unidades habitacionales destinadas al turismo, una práctica que ha generado tensiones significativas en sectores densamente poblados de la ciudad.
Esta decisión se produce en un momento de alta sensibilidad social tras los recientes debates sobre la gestión de crisis y la protección del tejido vecinal. Mientras las autoridades locales refuerzan la supervisión urbanística, la zona de Russafa se ha consolidado como el epicentro de la resistencia ciudadana, donde los residentes exigen medidas contundentes contra el fenómeno de la gentrificación y el desplazamiento de habitantes permanentes por el mercado de corta estancia.
La suspensión de licencias no afectará a los proyectos en curso que ya cuenten con los permisos administrativos vigentes, pero cerrará la puerta a nuevas solicitudes que pretendan fragmentar las viviendas originales en unidades más pequeñas. El equipo de gobierno municipal ha señalado que esta pausa técnica es necesaria para rediseñar la normativa urbanística y garantizar que el uso del suelo respete la convivencia y los derechos de quienes habitan el municipio de forma continua.
Los colectivos vecinales han acogido la noticia con cautela, solicitando que el ayuntamiento mantenga una vigilancia estricta sobre las licencias que aún están en trámite. La administración local ha confirmado que este periodo de dos años permitirá realizar una evaluación exhaustiva del impacto de estas construcciones en la infraestructura pública y el acceso a la vivienda en los barrios más afectados por la presión turística.


